Palestina, nadie se salva solo (I).
Una urgencia para la humanidad, un llamado a la militancia

Hoy nos encontramos frente a una encrucijada que marcará el devenir de la historia humana: o luchamos juntos o moriremos solos. La elección pareciera obvia pues muy pocos preferirían una muerte en soledad, sobre todo si existe una alternativa y esta apela a lo social-colectivo, que es un aspecto definitorio de la especie humana. La pregunta es, entonces, más allá de las valientes y valiosas manifestaciones y actos de solidaridad en Chile y el mundo, ¿por qué no estamos los miles de millones de habitantes de este planeta en las calles, realizando acciones de boicot o sabotaje, derribando gobiernos o realizando las acciones que sean necesarias para detener el infame genocidio ejecutado, a plena luz del día, en vivo y en directo, en contra del pueblo palestino?
Se pueden aventurar dos posibles respuestas. La primera, pensando en el mundo del activismo, contiene otra pregunta aparejada, ¿consideramos el genocidio en Palestina como un punto de quiebre o lo vemos solo como otra tragedia más, entre muchas otras, que golpea a algún pueblo distante en el mundo? Las pocas horas que nos quedan luego de las tareas obligatorias para nuestra sobrevivencia cotidiana (dígase trabajo remunerado y/o trabajo doméstico y de cuidados) debemos repartirlas entre la familia, un poquito de ocio y esparcimiento, pensar en cómo llegar a fin de mes y unas cuantas para dedicarlas a pelear por una casa, un mejor sueldo, el derecho a la educación o evitar que contaminen nuestro entorno. Esto, si es que no nos ha atrapado el celular. Así que, a la hora de priorizar nuestro activismo político-social, en el primer lugar solemos colocar aquello que consideramos como más urgente y apremiante. Y sí, empatizamos y solidarizamos con Palestina, los zapatistas o el pueblo panameño, pero en la medida de lo posible y, generalmente, no hay mucho tiempo para ello. Es precisamente aquí donde es necesario invertir las prioridades y colocar todos los énfasis posibles: Palestina es LA urgencia, Palestina es ÉL tema prioritario en todos los sentidos.
En cuanto a la segunda posible respuesta, fuera del ámbito militante, la cuestión es si lo Colectivo ha sido golpeado de tal forma que la empatía y la solidaridad han sido derechamente extirpadas de una parte de la humanidad. En décadas pasadas las masacres podían intentar ocultarse, así, quienes las ejecutaban podían argumentar que nada habían hecho y sus cómplices o aquellos que miraban hacia un lado podían decir que nunca supieron lo que pasaba; mostrando fingida sorpresa ante un Informe Rettig, las fosas en Pisagua, Cobán, La Escombrera o los campos de concentración nazis. Hoy ya no es posible esconder la sangre bajo la alfombra. En el genocidio sionista en curso el horror es transmitido por redes sociales a todo el mundo, ha sido tema en todos los medios de comunicación (incluso, justificándolo), sus ejecutores tienen nombre y apellido al igual que sus múltiples aliados y cómplices, por lo que nadie puede decir que no sabe lo que está pasando. Considerando esta visibilidad, la indiferencia, la apatía e, incluso, la justificación de la matanza por parte de sujetos pobres y marginados de las periferias de la ciudad, nos señala no solo la enorme influencia ideológica del Capital Global, sus medios de comunicación, las fuerzas políticas más reaccionarias y los pastores neopentecostales; también es la advertencia de la lenta muerte de una humanidad que está abandonando lo Colectivo.
Uno de los cuestionamientos que hacemos con frecuencia hacia quien no apoya a la causa Palestina o no se moviliza, es interpelarlo con la pregunta de “¿qué le dirás a tus hijos o a tus nietos en el futuro cuando te pregunten qué hacías cuando el sionismo exterminaba a un pueblo y asesinaba a niños y niñas inocentes?”. Pero hay un supuesto en esa pregunta que hoy está amenazado, al igual que nuestro futuro, y es que, si los enemigos de la humanidad se imponen sobre Palestina, esa pregunta quizás nunca sea realizada pues no habrá ninguna humanidad que pueda formularla.
Patricio Hernández, activista comunitario de La Pincoya y cientista político
(Opinión)
PALESTINA, NADIE SE SALVA SOLO (I).
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— Murosyresistencia (@Murosyresisten) July 13, 2025

